Separación Reino Unido de Europa

¿Qué es el Brexit y qué cambios supone?

La salida del Reino Unido de la Unión Europea, también conocida como Brexit (acrónimo de Britain y exit), ha sido uno de los temas que más ha dado que hablar en estas últimas semanas.

Pese a que el acuerdo se firmó el 1 de febrero de 2020 (tras muchos aplazamientos), la relación de Gran Bretaña con el mercado europeo y sus ciudadanos no se vio afectada hasta este pasado 31 de diciembre de 2020, en el que ambos lados firmaron el divorcio definitivo de más de 1.000 páginas, pasando a ser vigente el 1 de enero de 2021.

Esto, claramente, ha generado infinidad de dudas entre los ciudadanos de ambos lados del canal de la Mancha. ¿Podremos volver a ir a Gran Bretaña? ¿Necesitaremos visado? ¿Qué tipo de visados existen a partir de ahora? ¿Qué cambios va a haber en el mercado?

Este acuerdo supone, entre muchos otros, la implementación de controles en las aduanas o cambios en el libre movimiento de personas entre ambos lados.

Si bien este acuerdo no imponía tarifas ni aranceles a la exportación o importación de bienes, si requiere gran papeleo, trámites burocráticos y controles en fronteras que están suponiendo un coste extra para los negocios que quieren mover sus bienes entre ambos lados, lo que acabará constituyendo un incremento significativo en el costo de vida británico.

¿Cómo afecta esto al ciudadano de a pie?

Como bien sabemos, hasta ahora la entrada y salida del país británico era totalmente libre siempre que estuviésemos en posesión de nuestro documento identificativo, sin límite de tiempo y con total libertad de trabajar en el país que quisiésemos gracias a formar parte de la Unión Europea.

En este sentido vamos a poder notar algunos cambios.

Imitando a países como Estados Unidos o Australia, uno de estos cambios va a ser estar en posesión de un visado para estancias que superen los seis meses o para trabajo. Si el motivo de nuestro viaje es con fines médicos de carácter privado la estancia podría ampliarse hasta 11 meses. Y en el caso de viajes con fines académicos, hasta 12 meses.

A partir de ahora, toda persona que emigre a Reino Unido por motivos de trabajo necesitará estar en posesión de un visado que funcionará por puntos. Optar a este tipo de visado tendrá un coste de entre 610 y 1.408 libras esterlinas. Los puntos para obtener el visado dependerán de ciertos aspectos, como estar en posesión de una oferta de trabajo cualificado, la cual sea remunerada con al menos 25.600 libras al año (28.756 euros) o un buen nivel de inglés. Otro requisito será demostrar que dispones de la cuantía suficiente para asumir el gasto que supondría el traslado y asentamiento en el nuevo país.

Esto no afectará a ciudadanos de la Unión Europea que ya vivan en el Reino Unido, los cuales sólo tendrían que formalizar su situación aplicando a la EU Settlement Scheme para acceder a los mismos beneficios que un ciudadano británico.

Para viajes de ámbito turístico, tanto británicos como europeos no necesitarán trámites de visados y podrán utilizar sus respectivos permisos de conducción para poder conducir en ambos países. En el caso del ciudadano británico, podrá estar en territorio europeo un máximo de 90 días cada 180 días, y en el caso del ciudadano europeo podrá estar en suelo británico un máximo de 6 meses. En cuanto a la acreditación de identidad a la hora de entrar en el país también notaremos un ligero cambio a partir de octubre de este año, en el que será necesario presentar nuestro pasaporte en vigor. Hasta entonces simplemente valdrá con nuestro documento de identidad.

Todas estas nuevas imposiciones no serán aplicables para el territorio de Irlanda del Norte, el cual ya tenía una serie de arreglos acordados anteriormente.

El programa Erasmus, el cual permite estudiar en otro país durante un periodo académico de tres a doce meses, también se ha visto afectado por este nuevo acuerdo. Tras esta decisión, los estudiantes británicos quedan excluidos del programa, y el resto de universitarios europeos no podrán elegir como destino ninguna universidad del territorio británico. El curso 2021/2022 será el último año en el que se podrá realizar el intercambio a Reino Unido.

Por el momento, y como sólo llevamos algo más de un mes desde que se hizo efectivo, este nuevo cambio ha generado más problemas que beneficios para ambos lados del acuerdo. ¿Traerá tanta cola como ha llevado hasta ahora?

En cuanto al movimiento que se está observando en valor de la moneda británica, desde el anuncio del inminente Brexit, ésta se ha visto envuelta en una tormenta de altibajos. El mes pasado cayó casi un 2% hasta llegar a mínimos que se habían alcanzado en octubre, llegando a intercambiarse a 1,10 euros el billete de libra.

Puesto que la nueva situación está todavía en periodo de adaptación, y que el confinamiento en el que ha entrado Inglaterra por la nueva cepa del virus ha atacado de lleno a la economía del país, las previsiones para la libra esterlina no son muy positivas.

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